Un cronopio va a abrir la puerta de calle, y al meter la mano en el bolsillo para sacar la llave lo que saca es una caja de fósforos, entonces este cronopio se aflige mucho y empieza a pensar que si en vez de la llave encuentra los fósforos, sería horrible que el mundo se hubiera desplazado de golpe, y a lo mejor si los fósforos estan donde la llave, puede suceder que encuentre la biiletera llena de fósforos, y la azucarera llena de dinero, y el piano lleno de azúcar, y la guía del télefono llena de música, y el ropero lleno de abonados, y la cama llena de trajes, y los floreros llenos de sábanas, y los tranvías llenos de rosas, y los campos llenos de tranvías. Así es que este cronopio se aflige horriblenrente y corre a mirarse al espejo, pero como el espejo esta algo ladeado lo que ve es el paraguero del zaguán, y sus presunciones se confirman y estalla en sollozos, cae de rodillas y junta sus manecitas no sabe para que. Los famas vecinos acuden a consolarlo, y tambien las esperanzas, pero pasan horas antes de que el cronopio salga de su desesperación y acepte una taza de té, que mira y examina mucho antes de beber, no vaya a pasar que en vez de una taza de té sea un hormiguero o un libro de Samuel Smiles.
Julio Cortázar
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Bueno, este pequeño cuento lo conocí gracias a un amigo, la semana pasada. Lo hallé genial. Me parece que es una espectacular representación de una idea absolutamente abstracta, y sin embargo, tan espectacularmente retorcida. Me gustaría recalcar la sencillez con la que pareciera que estuviera escrito, como un fragmento de vital importancia escrito con caligrafía de niño.
Me gustaría que todos aquellos que lo lean, lo hagan con detención, sin prisa, intentando comprender el concepto que éste captura, mas allá de las palabras. Ojalá lo puedan disfrutar tanto como yo.
Saludos.
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